Abdourahamane Tchiani

Níger siguió los pasos de sus vecinas Malí y Burkina Faso en julio de 2023 con el derrocamiento del Gobierno civil democráticamente elegido y la toma del poder por los militares, justificado según ellos por la mala gestión y los reveses en la guerra frente al terrorismo yihadista. En Niamey, la junta golpista, quinta desde la independencia nacional en 1960, quedó en manos del general Abdourahamane Tchiani, quien hasta ahora ha imitado punto por punto el proceder de sus colegas uniformados de Bamako y Ouagadougou, con modus operandi y planteamientos virtualmente idénticos. En septiembre de 2023 los tres regímenes pusieron en marcha la Alianza de Estados del Sahel (AES).

Tchiani ha impuesto la dictadura castrense sin limitaciones de interinidad, diferido a un nebuloso futuro la normalización institucional, roto con Francia, Estados Unidos y la CEDEAO, cuya amenaza de intervención armada desafió, e ingresado en la órbita de Rusia. Todo, acompañado de una retórica nacionalista y contra Occidente que no está mejorando la situación de inseguridad —al contrario, las violencias se han recrudecido— ni las penurias agudas de la población —que no obstante, en su mayoría, acogió positivamente el golpe y el subsiguiente viraje geopolítico—, en uno de los países menos desarrollados del mundo. En cuanto al depuesto presidente Mohamed Bazoum, permanece cautivo a la espera de juicio. 

En marzo de 2025 el general se proclamó presidente de la República para un período transitorio de cinco años, sin vigencia de la Constitución y con los partidos políticos proscritos.

(Texto actualizado hasta 1 abril 2025).


BIOGRAFÍA

De manera similar al coronel (actualmente general) Assimi Goïta en Malí y al capitán Ibrahim Traoré en Burkina Faso, autores de tres golpes de Estado en sus respectivos países entre 2020 y 2022, el general de brigada nigerino Abdourahamane Tchiani, es un oficial endurecido en las operaciones de armas que acumuló frustración y resentimiento con las autoridades civiles por su manejo de la lucha contra la subversión de las bandas yihadistas, crecientemente poderosas en la región del Sahel.

De etnia hausa, la mayoritaria en el país, se unió a las Fuerzas Armadas Nigerinas (FAN) en 1984, durante la dictadura militar del general Seyni Kountché, y en los 17 años siguientes sirvió en misiones de combate al narcotráfico en las desoladas regiones del norte, de pacificación de la ONU y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) en Côte d'Ivoire, Sudán y la República Democrática del Congo, y, portando las insignias de la Fuerza Multinacional Mixta (FMM), de lucha contra la insurgencia del grupo islamista Boko Haram en la zona del Lago Chad, junto con uniformados de Nigeria, Chad y Camerún.

En 1989 él fue el oficial al mando del destacamento de soldados que llegó al lugar del siniestro del avión de la compañía UTA, estrellado en el desierto del Ténéré, en la región de Zinder, con el resultado de la muerte de sus 170 ocupantes, en lo que fue un atentado terrorista organizado por el régimen libio de Gaddafi.

Académicamente, Tchiani tiene el bachillerato escolar y se formó en la Escuela de Infantería de Thiès, en Senegal. Como oficial, asistió a cursillos de capacitación en Francia y Estados Unidos. Curiosamente, Tchiani, conocido por sus soldados con el nom de guerre de Omar, carece de experiencia bélica en las campañas contra el extremismo islámico en suelo patrio. En 2011 el nuevo presidente democrático de la República, Mahamadou Issoufou, le otorgó el mando de la Guardia Presidencial con el rango de coronel. Una imputación judicial de estar mezclado en la conspiración golpista desarticulada en 2015 pudo terminar con su carrera militar, pero Issoufou confiaba en él y tres años después propició su ascenso al generalato. 

El sucesor de Issoufou desde el 2 de abril de 2021, Mohamed Bazoum, miembro también del Partido Nigerino para la Democracia y el Socialismo (PNDS-Tarayya) y ganador de unas elecciones que suscitaron la protesta violenta de los partidarios del candidato opositor y ex presidente (1993-1996) Mahamane Ousmane, le confirmó en el puesto agradecido por su papel en el fracaso de la intentona de golpe realizada por soldados de la Fuerza Aérea el 31 de marzo, solo dos días antes de la transmisión presidencial. El taciturno Tchiani no volvió a dar que hablar hasta su inesperada acción de fuerza en julio de 2023, si bien en vísperas de la misma ya circuló el rumor de que Bazoum se disponía relevarle de la Guardia Presidencial.

Contexto y antecedentes de la asonada de Tchiani

La angustiosa situación de inseguridad provocada por la insurgencia y el terrorismo de las bandas yihadistas JNIM/GSIM (en la órbita de Al Qaeda), IS-GS e ISWAP (ramas regionales del Estado Islámico) y Boko Haram (activo en el sur, en torno al lago Chad) prefiguró el escenario propicio para la toma del poder por el Ejército en Níger, país que desde 2015 vio cómo se extendía imparable el tumor de la violencia religiosa a su territorio, desbordándose desde Malí en el oeste y desde Nigeria en el sudeste. Los ataques, atentados y masacres se intensificaron considerablemente a partir 2021, si bien en los meses anteriores al golpe del general Tchiani las tropas del Gobierno infligieron importantes reveses a los terroristas y el ritmo de sus sangrientas agresiones disminuyó.

Esta crisis se declaró en un contexto de estabilidad política y de robusto crecimiento económico (en torno al 5-6% anual, tasa del PIB que superaba la demográfica y que en 2022 llegó al 11% por el efecto rebote post-COVID), aunque la gran mayoría de los 23 millones de nigerinos seguían golpeados por alguna forma de pobreza y expuestos a los rigores ambientales, en un país casi totalmente desértico, estepario o sabanero que imponía la agricultura de subsistencia.

Los gastos militares derivados de la guerra interna se comían una parte ingente del modestísimo presupuesto del Gobierno. Punto a destacar, en el verano de 2023 el presidente Bazoum, aunque fustigado desde la oposición, no enfrentaba una marea de repudio político-social; tampoco había una sensación generalizada de alarma por un hipotético hundimiento del Estado de manera inminente. Ambas situaciones sí se daban en Malí en 2020 y en Burkina Faso en 2022, terreno abonado que fueron para sus respectivos levantamientos militares.

En los últimos años, el árido Estado de 1,267 millones de km² sin salida al mar y limítrofe con siete vecinos era visto como el eslabón clave de la alianza regional africana G5 Sahel, donde la dimensión militar de la cooperación multinivel descansaba en la Operación Barkhane, comandada por las Fuerzas Armadas francesas y finiquitada en 2022 a raíz del golpe de Estado maliense. La importancia estratégica de Níger, país con potentes reservas de uranio (materia prima fundamental para la industria nuclear gala), en un panorama de precariedad general adquirió más relieve en 2020 ante el quebranto institucional sufrido en Malí y el riesgo de colapso estatal en Burkina Faso. 

En 2022 Bazoum, descrito como un "aliado privilegiado" de París, aceptó hacer de Níger el nuevo pivote del achicado dispositivo militar francés en el Sahel (los últimos efectivos de Barkhane y los de la más reducida Fuerza Operativa Takuba de la Unión Europea) luego de tener que evacuar Malí por orden de la junta militar allí instalada. Pero también diagnóstico que con el portazo de Bamako, la Fuerza Conjunta creada en 2017 por el G5 Sahel estaba "muerta". En noviembre de 2022 el presidente Emmanuel Macron confirmó el final de Barkhane ante la falta del soporte maliense, si bien 1.500 soldados franceses permanecieron en Níger.

Níger, atravesado por una de las principales rutas migratorias hacia Europa, era también uno de los mayores beneficiarios del Fondo Europeo de Desarrollo (FED), enfocado en la economía y la sociedad resilientes, la buena gobernanza y la seguridad. Desde 2012 operaba además la Misión de Capacitación de la Unión Europea (EUCAP Sahel Níger), operativo civil e Instrumento regional de la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE, concebida para asistir al Gobierno en la lucha policial contra el crimen organizado.

Desde su independencia nacional en 1960 y hasta los sucesos de 2023, Níger conoció cuatro golpes militares triunfantes (en 1974, 1996, 1999 y 2010, los dos últimos con propósitos de regeneración democrática) y un autogolpe civil (el del presidente Mamadou Tandja en 2009). Entre 1990 y 1995 el Estado hizo frente a la rebelión tuareg, finalizada con la firma de un acuerdo de paz. Al margen de cualquier contexto nacional adverso que invitara a objetivar las razones del golpe de 2023, el paso dado por el general Tchiani pudo responder también a ambiciones puramente personales, alentadas por lo acaecido previamente en Malí, Guinea y Burkina Faso.

Níger completa el cinturón golpista norteafricano

En la mañana del 26 de julio de 2023 elementos de la Guardia Presidencial a las órdenes de Tchiani detuvieron al presidente Bazoum en su residencia oficial de Niamey. Bazoum quedó cautivo junto con su esposa Hadiza y su hijo Salem. Aunque funcionarios de la Presidencia aseguraban que fuerzas lealistas del Ejército y la Guardia Nacional se disponían a liberar al presidente, la sensación de que el golpe había triunfado se tornó casi certeza con la aparición por la televisión de un coronel de la Fuerza Aérea anunciando la deposición de Bazoum y la formación de un Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP). 

El portavoz golpista, identificado como el coronel Amadou Abdramane Sandjodi y flanqueado por altos oficiales de las demás ramas de las FAN, es decir, el Ejército, la Guardia Nacional y la Gendarmería Nacional, explicó que los uniformados habían decidido intervenir "debido al deterioro de la situación de la seguridad y al mal gobierno". La Constitución de 2010 quedaba derogada y las instituciones del Estado, Presidencia, Gobierno (Gabinete del primer ministro Ouhoumoudou Mahamadou) y Asamblea Nacional, disueltas. También eran impuestos el cierre de fronteras y el toque de queda.

El día posterior al golpe fue de confusión, pues Bazoum, pese a estar detenido en el Palacio Presidencial, se puso en contacto con varios responsables extranjeros para decirles que seguía siendo el presidente y que no pensaba dimitir, mientras que su ministro de Exteriores, Hassoumi Massaoudou, llamó a la movilización de todas las fuerzas democráticas para frustrar el golpe. Sin embargo, el Estado Mayor de las FAN confirmó que suscribía la remoción del mandatario. 

El CNSP decretó la suspensión de las actividades de los partidos políticos y la anulación de la cooperación militar con Francia, acusada de violar el espacio aéreo nacional, mientras El Elíseo advertía que seguía reconociendo a Bazoum como el único presidente de Níger. En la capital surgieron las primeras manifestaciones de partidarios civiles de los golpistas, con agitar de banderas rusas y griterío de consignas contra Francia y en favor de los mercenarios del Grupo Wagner, al servicio privado del Kremlin.

El 28 de julio el golpe culminó con la intervención del general Tchiani para presentarse al país como el presidente del CNSP, junta de la que eran miembros también el general de división Salifou Modi (vicepresidente del CNSP), el general de división Abdou Sidikou Issa (jefe del Estado Mayor de las FAN), el general de brigada Moussa Salaou Barmou, el general de brigada Mohamed Toumba y el ya citado coronel Sandjodi. 

En su mensaje, Tchiani dijo que la irrupción de las FAN obedecía a la necesidad de prevenir la "desaparición gradual e inevitable de nuestro país" como resultado del "continuo deterioro de la situación de la seguridad", la "mala gobernanza económica y social" y la "incoherencia e ineficacia de la gestión política" de la lucha antiterrorista por parte de las autoridades destituidas. En particular, denunció su falta de cooperación con Malí y Burkina Faso (gobernadas ya por sendas juntas militares) en dicho frente y ciertas decisiones de liberar a "bandidos fuertemente armados" para reclutarlos como "aliados" dentro de una "estrategia consistente en crear una especie de milicia para sus propios intereses".

El general explicó la "dura realidad de la inseguridad, con su cuota de muertes, desplazamientos, humillación y frustración", por los ataques de los Grupos Terroristas Armados (GAT) en múltiples puntos del país: Boko Haram e ISWAP en la región de Diffa al sudeste y JNIM e IS-GS en las regiones de Tillabéri y Tahoua al sudoeste. También, reafirmó la voluntad de respetar todos los compromisos internacionales asumidos por la República de Níger así como los derechos humanos. 

"El Consejo, a través de mi voz, pide a los socios y amigos de Níger, en esta etapa crucial de la vida de nuestro país, que confíen en nuestras Fuerzas de Defensa y Seguridad, garantes de la unidad nacional, la integridad del territorio y los intereses superiores de nuestra nación. En estos tiempos difíciles por los que atraviesa nuestra patria, sabemos contar con vuestro espíritu de patriotismo para que la nación nigerina esté salvaguardada", remataba en su proclama Tchiani, quien el 4 de agosto acometió una amplia reestructuración de la cadena de mando de las FAN, copada por oficiales miembros del CNSP o leales al mismo.

Desafío a la CEDEAO y repudio de Francia

Las reacciones internacionales al golpe en Níger fueron contundentes. Además de las condenas de la ONU, la Unión Africana (UA) y Estados Unidos (China y Rusia expresaron sus censuras de manera velada), la UE y Francia suspendieron sus cooperaciones económicas y de asistencia a la seguridad el 29 de julio, mientras que la Comisión de presidentes de la CEDEAO, reunida de urgencia en Abuja el 30 de julio, aprobó una dura declaración en la que daba a los golpistas un plazo de siete días para reponer a Bazoum y retirarse a los cuarteles, so amenaza de intervención militar. "Tomaremos todas las medidas necesarias para restaurar el orden constitucional en la República de Níger, y esas medidas incluyen el uso de la fuerza", advertían. 

Además, la CEDEAO imponía a su Estado miembro las siguientes sanciones con efecto inmediato: el cierre de fronteras; una zona de exclusión aérea para todo vuelo comercial; la prohibición de viajar a los miembros de la junta; la suspensión de todas las transacciones comerciales y financieras; y la congelación de las cuentas y depósitos del Estado en los bancos centrales del bloque regional.

Tchiani y sus generales no se arredraron y, jaleados por miles de civiles que denigraban a Francia y reclamaban el acercamiento a Rusia, se atrincheraron en una actitud de lo más desafiante. Mantuvieron prisionero a Bazoum, al que se disponían a procesar por "alta traición" y por "minar la seguridad" del país, y denunciaron la, en apariencia, inminente invasión de las tropas de la CEDEAO, ligada según ellos a una intervención militar "neocolonial" de Francia y que prometieron combatir "hasta la última energía". 

Ante la "actitud impertinente" de la antigua metrópoli, referida como "potencia extranjera" presta a una "agresión" contra Níger, los golpistas rescindieron los acuerdos de cooperación en seguridad y defensa con Francia, que actuó recíprocamente y empezó a evacuar a sus nacionales. Además, la junta corrió a buscar el respaldo total de los regímenes militares de Bamako (coronel Assimi Goïta), Conakry (coronel Mamady Doumbouya) y Ouagadougou (capitán Ibrahim Traoré), facilitado por estos de buena gana, y abrió contactos con el Grupo Wagner.

El ultimátum de la CEDEAO expiró el 6 de agosto y al día siguiente el CNSP nombró un primer ministro, Ali Lamine Zeine, quien fuera titular de Economía y Finanzas entre 2003 y 2010 con el presidente Mamadou Tandja. La CEDEAO anunció la "activación inmediata" de una fuerza militar de reserva con vistas a una posible intervención, pero este escenario quedó aparcado por el momento ante las reticencias de varios gobiernos. El propio presidente de turno de la organización, el nigeriano Bola Tinubu, no obstante haber afirmado que la CEDEAO, tras las suspensiones de Malí, Guinea y Burkina Faso, no estaba dispuesta a permitir un golpe de Estado más en su seno, sucumbió a las dudas y optó por explorar la vía diplomática.

El 19 de agosto Tchiani, en una mínima concesión, recibió en Niamey a una delegación de la CEDEAO que también pudo reunirse con Bazoum para comprobar su situación. Tras el encuentro, el general mencionó el inicio de un "diálogo nacional inclusivo" y la devolución del poder a los civiles en un plazo "no superior a tres años", borrador de calendario que la CEDEAO se apresuró a rechazar.

Parafraseando al maliense Goïta, Tchiani lamentó las sanciones "ilegales" e "inhumanas" impuestas por la CEDEAO y reiteró la determinación del CNSP de resistir por la fuerza cualquier intromisión armada de la organización. Tres días después, la UA notificaba la suspensión de membresía de Níger. El 23 de agosto la junta transmitió su decisión de expulsar a todos los efectivos militares franceses (unos 1.500, remanentes de Barkhane) y estadounidenses (1.100) estacionados en el país. 

Hasta ahora, Estados Unidos operaba en la ciudad de Agadez y en el aeropuerto Internacional Hamani Diori de Niamey sendas bases de drones de ataque y transportes logísticos consideradas clave para sus operaciones antiterroristas en el Sahel, además de haber invertido mucho en la formación de los soldados y mandos nigerinos, algunos de los cuales estaban en la junta golpista. En cuanto al contingente francés, estaba repartido entre Niamey, Ouallam y Ayorou. Agosto concluyó con la autorización por la junta a Malí y Burkina Faso para intervenir en su territorio en caso de "agresión" de la CEDEAO y con las órdenes de salida de los embajadores francés, estadounidense, alemán, nigeriano y marfileño por no responder a sus "invitaciones" para reunirse con ella.

Cumplidos dos meses del golpe, Tchiani, más allá de la convocatoria de un "diálogo nacional" para "sentar las bases de la nueva vida constitucional", seguía sin poner en marcha un proceso de transición. El plan de intervención militar de la CEDEAO, que de ejecutarse emularía las acciones de su Grupo de Monitorización (ECOMOG) en Sierra Leona en 1998 y en Gambia en 2017, permanecía congelado.

Consolidación en el poder inconstitucional y culminación del viraje prorruso

El empecinamiento retador de Tchiani, quien parecía completamente resuelto a no ceder, supuso su victoria en el pulso entablado con Francia y la CEDEAO, consideradas potencias hostiles. 

El 24 de septiembre de 2023 el presidente Macron se resignó a anunciar el "punto y final" de la cooperación militar con Níger y la salida ordenada del contingente francés antes de terminar el año; El Elíseo cedió además en la repatriación del embajador en Niamey, Sylvain Itté. El 22 de diciembre, ocho días después de producirse la suspensión de la CEDEAO, partió el último destacamento galo, mientras la misión diplomática permanecía cerrada "por tiempo indefinido".

Tchiani se afanó en compensar estas rupturas con el establecimiento de una intensa cooperación con sus colegas golpistas de Malí y Burkina Faso, Goïta y Traoré, solidarios con él frente a las advertencias de la CEDEAO. Los contactos y las reuniones personales entre los tres alumbraron ya el 16 de septiembre de 2023 la Alianza de Estados del Sahel (AES), pacto de defensa mutua con pretensiones de confederación que nacía con la voluntad de enfrentar "cualquier ataque a la soberanía e integridad territorial de una o más partes contratadas", lo cual, de producirse, sería considerado "una agresión contra las otras partes". El 2 de diciembre del mismo año Níger y Burkina Faso, siguiendo los pasos de Malí, abandonaron el G5 Sahel, en la que ya solo quedaron Chad y Mauritania.

La AES tenía en mente tanto un ataque externo como una rebelión armada interna, que era lo que venían sufriendo los tres países firmantes, acosados por los integristas islámicos en un vasto continuum transfronterizo. Una fuerza conjunta específicamente diseñada para combatir esta seria amenaza fue anunciada en marzo de 2024. En Níger, los yihadistas aprovecharon las turbulencias políticas postgolpe para intensificar sus ataques e infligir sangrientas emboscadas a las FAN.

Tchiani, emulando a Goïta y Traoré, optó por suplir a Francia y Estados por Rusia como la potencia extraafricana facilitadora de recursos en materia de seguridad y defensa. En enero de 2024 una delegación nigerina compuesta por el primer ministro Zeine y los ministros de Defensa, Petróleo y Comercio arribó a Moscú para profundizar los nuevos vínculos económicos y militares con Rusia, que empezó a mandar instructores al país africano. Aquel mismo mes, el día 28, los tres aliados africanos anunciaron que daban portazo a la CEDEAO, abandono que sería oficial el 29 de enero de 2025. El 16 de marzo de 2024 la junta nigerina revocó el acuerdo militar con Estados Unidos, obligado por tanto a evacuar su personal de las bases aéreas 101 de Niamey y 201 de Agadez. Luego, el 30 de junio, expiró sin renovación la misión EUCAP Sahel Níger.

En diciembre de 2024 Tchiani acusó a Francia y a Nigeria de conspirar conjuntamente para desestabilizar su Gobierno. En enero de 2025 el ministro del Interior, el general Mohamed Toumba, dirigió una furiosa diatriba contra París, presentado como un poder subversivo que no cejaba en sus intentos de sabotear la nueva orientación exterior de Níger y su deseo de emanciparse de las servidumbres neocolonialistas. El 17 de marzo siguiente Níger, a la vez que Burkina Faso, se retiró de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF); Malí les siguió días después.

El 26 de marzo de 2025, con el país de luto por la matanza cinco días atrás de 44 fieles a manos del Estado Islámico-Provincia de Sahel (IS-SP, antes conocido como Estado Islámico del Gran Sáhara, IS-GS) durante el rezo de los viernes en la mezquita de Fambita, Tillabéri, y mientras el derrocado Bazoum seguía preso en el Palacio Presidencial a la espera de juicio por "alta traición" y negándose a firmar su dimisión, Tchiani, sin desprenderse de su uniforme, tomó posesión como presidente de la República de transición para un período de cinco años, hasta 2030. 

Lo hacía al socaire de la nueva Carta de la Transición para la Refundación, que reemplazaba la Constitución derogada cuando el golpe y era el fruto de las deliberaciones del Diálogo Nacional Inclusivo, estrechamente pautado por los generales. Además, firmó un decreto de ilegalización de todos los partidos políticos. Por el momento, la junta militar, el CNSP, seguía funcionando.

"Recibo esta distinción con gran humildad (…) Me esforzaré por estar a la altura de la confianza depositada en mí", dijo en la ceremonia de jura el general, quien añadió que la nueva Carta de Transición tomaba "medidas sin precedentes para proteger nuestros recursos naturales, de manera que los nigerinos se beneficien de verdad de la explotación de su riqueza". Al acto asistieron el ex presidente Mahamadou Issoufou y representante de la AES.

 (Cobertura informativa hasta 1/4/2025).

 

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