¿Qué será de los Balcanes después de la invasión rusa de Ucrania?

Opinion CIDOB 747
Data de publicació: 01/2023
Autor:
Pol Bargués, investigador principal, CIDOB
Descarregar PDF

¿Qué será de los Balcanes en 2023? En el contexto de la guerra en Ucrania, una posible inestabilidad en los Balcanes Occidentales ha adquirido una mayor trascendencia. En los últimos meses una cornucopia de noticias relacionadas con la región reflejan cómo la tensión geopolítica que se vive en Europa se ha trasladado también al escenario balcánico. La Unión Europea admite su preocupación por las protestas violentas en el norte de Kosovo, por el refuerzo de la presencia del grupo Wagner en Serbia, o por la decisión del presidente serbio, Aleksandar Vučić, de poner al ejército del país en estado de alerta máxima. Entre tantos desafíos, la UE se muestra más decidida que nunca a ganarse a los Balcanes. El primer signo positivo de esta renovada ambición ha sido ofrecer a Bosnia y Herzegovina el anhelado estatuto de candidato a la Unión. 

 

La cumbre de Tirana entre dirigentes europeos y de los Balcanes Occidentales a principios de diciembre fue importante no sólo a nivel simbólico, ya que por primera vez el encuentro se organizó en los Balcanes. En la Declaración de Tirana, los líderes de la UE que se comprometen a abordar las consecuencias negativas derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania, a apoyar la economía regional y a ayudar a mitigar la crisis energética y a acelerar las transiciones energética y digital. La declaración también «reconfirma» el compromiso con la región y su perspectiva europea: «La UE reitera su pleno e incuestionable compromiso con la perspectiva de adhesión a la Unión Europea de los Balcanes Occidentales y pide que se acelere su proceso de adhesión». 

Las buenas palabras de Bruselas no son nuevas. Después de unos años de apoyo dudoso (véase la irrelevancia de los Balcanes en la Estrategia Global de 2016), los dirigentes europeos han insistido en su compromiso. «Los Balcanes pertenecen a la UE, a nuestro interés común y a nuestro destino», dijo Von der Leyen en una visita a Bosnia y Herzegovina el año pasado; «la Unión Europea no está completa sin los Balcanes», escribió Borrell. 

Sin embargo, las promesas e intenciones se han demostrado del todo insuficientes y los países de los Balcanes occidentales – tanto los líderes como la sociedad civil – han acabado perdiendo la confianza en las instituciones europeas. Sin unas perspectivas de integración europea claras, otros actores externos han incrementado su influencia, con una alarmante presencia ­—según ha denunciado Bruselas— de campañas de desinformación constantes por parte de Rusia que desestabilizan los Balcanes y debilitan la cooperación con la UE. En este sentido, preocupa especialmente la situación en Serbia, el país más afín al Kremlin, anti-OTAN, y que establece lazos militares con las fuerzas rusas. Además, el gobierno de Belgrado disfruta de acuerdos de suministro de gas barato ruso y no se ha alineado con las sanciones de la UE a Rusia. Fuentes de la UE en Belgrado admiten fuera de micrófono que el dilema es peliagudo porque “todos queremos que Serbia se integre a la UE” pero al mismo tiempo, si Serbia se incorporase a la UE, podría llegar a ser “un estado miembro caballo de Troya” de Rusia en la Unión. 

La lenta reacción comunitaria también ha abierto la puerta al despliegue de una mayor influencia china, especialmente con la irrupción de la pandemia. El 22 de marzo de 2020 aterrizaron en Belgrado, procedentes de China, material médico, equipos de protección y personal médico. Ante una respuesta lenta de la UE, China financió una red de laboratorios para realizar pruebas de COVID-19 y, meses más tarde, entregó un millón de dosis de la vacuna china Sinopharm. Lo que podría haber sido un episodio de cooperación entre la UE y Serbia para luchar contra la pandemia, se convirtió en un acercamiento económico y diplomático entre Beijing y Belgrado. Aunque esta tendencia se revirtió más tarde y la UE destinaría miles de millones para contribuir a la gestión de la crisis sanitaria y apuntalar el desarrollo de la economía serbia, el presidente serbio, Aleksandar Vučić, no se abstuvo de menospreciar la solidaridad europea. La calificó de «cuento de hadas» que «solo existe sobre el papel», al mismo tiempo que las calles del país se llenaron de banderas y carteles en agradecimiento a Xi Jinping. 

Las inversiones en sectores estratégicos e infraestructuras críticas de los Balcanes han permitido a las empresas chinas incrementar su competitividad en los mercados europeos. Montenegro acudió a China para la construcción de la autopista que va del puerto de Bar hasta Boljare, atravesando todo el país y conectándolo con Serbia y el resto de Europa. Si bien estas construcciones contribuyen a la modernización de Montenegro, también suponen una importante deuda con China (y si no pudiera pagar el préstamo, Beijing podría apropiarse de activos como el puerto de Bar). Fuentes oficiales de la UE han expresado su temor a que China pueda controlar este puerto y la autopista y reforzar, así, su capacidad de transferir sus productos a Europa por mar y por tierra. 

Este contexto de tensión geoestratégica, provocado por la guerra de Ucrania, ha motivado a la UE a reforzar su ambición como actor en la región, para intentar contrarrestar la influencia –o «interferencia» como se ve desde Bruselas– de terceros. La retórica favorable a la ampliación de la UE ha crecido y los gestos de apoyo, también. Pocas semanas después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, Borrell visitó Macedonia del Norte, Albania, y Bosnia y Herzegovina para garantizar que se alinearan con la política de sanciones europeas contra Rusia. En julio se abrieron las negociaciones de acceso a la UE para Albania y Macedonia. A finales de octubre, Von der Leyen viajó a Macedonia, Kosovo, Albania, Bosnia y Herzegovina, y Serbia (el viaje a Montenegro se canceló por mal tiempo) y prometió inversiones multitudinarias en el sector de la energía, que incluyen ayudas a la transición hacia energías renovables. Y en diciembre, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE acordaron conceder a Bosnia y Herzegovina el estatus de país candidato para la adhesión al bloque. 

En los últimos meses también ha habido un esfuerzo diplomático titánico para lograr normalizar las relaciones entre Serbia y Kosovo. Tras varias reuniones entre sus presidentes facilitadas por el Representante Especial de la UE para la región, Miroslav Lajčák, se consiguió solucionar la polémica de las matrículas que se arrastraba desde hacía años. Se logró que las dos partes cedieran con sus demandas y firmaran un pacto (Kosovo se compromete a no multar los vehículos con matrículas serbias y Serbia a no matricular nuevos vehículos de Kosovo). Alemania y Francia también parecen predispuestos a avanzar en su implicación para la resolución del conflicto. A principios de noviembre se filtró en la prensa un plan para resolver la disputa, que consistía – según las diferentes versiones del documento – en ofrecer a Serbia un proceso rápido de integración europea a cambio de que este reconociera la existencia de Kosovo (aunque este reconocimiento no fuera formal). 

El objetivo de la UE es demostrar que en la región «no tiene rival». La UE aspira a consolidarse como aliado natural para estos países, al mismo tiempo que evita que crezca la inestabilidad y que se abra otro frente en sus fronteras. Aunque la resolución final del conflicto y la normalización de las relaciones sean todavía difíciles de imaginar, y más aún tras semanas de tensiones, tiroteos y noticias preocupantes como el acercamiento del ejército serbio a la frontera con Kosovo, el contexto europeo ha cambiado. La UE está decidida a recuperar su implicación en los Balcanes occidentales. Hay empeño en cambiar de paradigma, la cuestión es si ello será suficiente para revertir la parálisis política, las tensiones recurrentes y el desánimo absoluto, y recuperar el marco de las negociaciones, las propuestas y la esperanza. 

Palabras clave: Balcanes Occidentales, UE, Serbia, Kosovo, Bosnia y Herzegovina, Rusia, China, Ucrania, ampliación, Albania, interferencias, desinformación.